Domingo, 06 de noviembre de 2005
Ella tiene 19 años y va camino a ser una actriz de alto vuelo. Ya mostró destellos en la película Géminis y en un capítulo de Mujeres Asesinas. Él tiene 58 y se apasiona tanto por el psicoanálisis y la medicina como por la actuación y la dramaturgia. En su primera entrevista juntos, desnudan amores sinceros, mandatos pasados por alto y opiniones desconocidas hasta este momento. Son apenas dos componentes de una familia de intelectuales “con mucha sobremesa”, en la que también se habla de shopping, política y otras banalidades cotidianas.

Final de la entrevista. Y María que mira a su padre. Ojos celestes inundados de pregunta: “¿Te parece?”. Y José que mira a su hija. Ojos minúsculos brillantes de respuesta: “Claro, juguemos un poco”. Y las fotos. Un diván, un gesto, un ‘dígame doctora...’, un ‘por qué no piensa...’. Dos actores en su salsa, los Abadi, padre e hija. La distensión necesaria llega 45 minutos después de la primera carcajada.
-Estamos por interrumpir esta entrevista –dice José Eduardo Abadi mientras desenfunda una risotada que contagia.
La pregunta dejó nocaut a su ego: hasta ahora, el dedo señalaba a María con la leyenda ‘la hija de...’. ¿De quién? De un prestigioso médico psiquiatra, psicoanalista, conductor de radio, actor y dramaturgo de 56 años. Pero el viento cambió de dirección y hoy el ‘prestigioso’ sufre una mutación inevitable hacia ‘el padre de...”. ¿De quién? De una potente actriz de 19 años que este año hizo un incestuoso protagónico en la película Géminis y eclipsó a un elenco de famosos en Mujeres Asesinas.
En el camino. Hijos y padres. Conflictos constantes, mandatos pegajosos, relaciones inestables, esfuerzos compartidos. Una familia especial, en la que Corinne Sacca-Abadi es una madre psicoanalista, crítica de arte y exquisita curadora y, además, parecida a Susú Pecoraro. Una familia desbalanceada hacia el género femenino en la que Florencia, de 26, es una hija mayor abrazada a la filosofía y la poesía, y en la que Bárbara, de 24, es una hija -‘la del medio’- zambullida en la psicología. Una familia, nada menos.
María: -Siempre estuve muy tranquila que en todo lo que yo quisiera hacer mis papás estarían ahí con la mejor. La sorpresa fue ver el entusiasmo que tenían con lo que yo elegí.
José: -Nunca lo dije, pero no es mayor mi vocación por la psicología, la medicina y el psicoanálisis, que por el teatro o el cine. Entonces, en la elección de María se junta mi propia identificación con la sorpresa, el asombro, la incredulidad y la admiración que me provoca.
Él iba a estudiar cine, pero a los 18 años un frustrado viaje a Londres alteró sus planes. Ahora está feliz. Y se nota. Ella también, pero en su espontánea frescura adolescente todavía desnuda inseguridades: “Dudo, a veces, porque le tengo un poco de miedo a mandarme cagadas”.
Verdades reveladas. Es la primera entrevista juntos. Y hay respuestas que sorprenden al otro. Ella resiste, pero todavía desvía su mirada hacia la aprobación paterna. También lo desafía.
José: -La Biblia es clara: “Darás los hijos a la vida, no serán los hijos para vos”.
María: -¡Me sorprendiste! Aclará que no sos cristiano. Nunca nos importó la Biblia.
José: -Bueno, hija, deberías saber que tu papá lee más cosas de las que vos sabés.
María: -¡Pero está bueno seleccionar!
En una familia de intelectuales, ¿ustedes comparten placeres reñidos con eso?
María: -Nos encanta ir de shopping: café con torta en un rico lugar (sic).
José: -Es mi artimaña para que me de un poco de bola. Pero yo tengo otro...
María: -¡Ya sé, hacerme masajes en los pies!
José: -enésima carcajada -¡Eso no tenías que contarlo!
Se quieren. Mucho se quieren. Ella dice que a él “le cuesta dar el sí, pero lo da”. El dice que adora descubrir a ella “cuando expresa claramente quién es, qué siente, qué piensa”. Ella descubre, en el consultorio, una foto de su papá con Paulo Coelho: “Borremos todo, esta entrevista no sale”. Y se abrazan.
NOTA PUBLICADA EL DOMINGO 6 EN
DIARIO PERFIL
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